Las personas trabajadoras del hogar remuneradas en situación de precariedad laboral y desinformación sobre sus derechos: la lucha por una vida digna

Las personas trabajadoras del hogar remuneradas continúan siendo una de las poblaciones más precarizadas en el ámbito laboral, según afirman representantes de organizaciones sociales que trabajan en favor de este sector. La invisibilización de su labor y la falta de información sobre sus derechos han contribuido a que no disfruten de una vida digna, a pesar de haberse organizado a nivel nacional para lograr el reconocimiento de sus derechos humanos.

La ideología errónea de considerar que la limpieza no es trabajo, la escasez de campañas promocionales y los mecanismos insuficientes para vigilar los derechos humanos son algunos factores responsables del hecho de que los trabajadores del hogar carezcan frecuentemente de servicios médicos, salarios adecuados y otros beneficios importantes para mejorar su calidad vida. Los representantes coinciden en la necesidad imperante tanto por parte institucional como social, unir esfuerzos para crear conciencia acerca del valor del trabajo doméstico e implementar acciones efectivas para promoverlo, respetarlo, protegerlo y garantizar los derechos humanos asociados.

En Puebla , sólo el 13.7% las personas dedicadas al aseo o asistencia domiciliaria remunerada estaban registradas ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) hasta abril del presente año. Estas cifras contrastan con los datos oficiales proporcionados por el Instituto Nacional Estadística y Geografía (INEGI), según los cuales había 150 mil 421 personas empleadas en este sector durante el primer trimestre del año pasado. Además se revela una marcada diferencia entre hombres y mujeres; mientras que 142 mil 399 mujeres estaban registradas en el INEGI (representando el 94.6% de los trabajadores del hogar), solamente 8 mil 22 eran hombres. Ana Laura Huerta, coordinadora de la causa trabajo del hogar dentro del colectivo Nosotrxs, atribuye esta disparidad al desconocimiento tanto de las empleadoras como de las empleadas respecto a los derechos laborales y la falta de mecanismos efectivos para vigilar su cumplimiento.

Existen algunas disposiciones legales que buscan proteger a los trabajadores del hogar en México, incluyendo la Ley Federal del Trabajo, que establece derechos y obligaciones específicas tanto para empleados como para empleadores; la Ley del Seguro Social, que ha sido modificada recientemente para establecer la afiliación obligatoria de esta población; y el Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que fue ratificado por México en 2019. No obstante, subsiste una gran informalidad en este sector debido a visitas no formales entre amigas donde se recomienda alguna trabajadora o quedan acuerdos verbales entre patrona y trabajadora sin ningún contrato formal.

Victoria es un ejemplo claro de lo precaria que puede llegar a ser la situación laboral para estas personas. A pesar de trabajar hace más dos décadas como trabajadora remunerada del hogar sin obtener vacaciones pagadas ni prestaciones adecuadas (como seguro médico o liquidación), Victoria sigue careciendo incluso acceso al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Además debe cuidar a sus nietos e invertir gran parte de su salario semanal en transportarse hasta su lugar trabajo.

Makieze Medina, coordinadora de género y trabajo en el Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir, sostiene que estas trabajadoras carecen de un reconocimiento efectivo que garantice su protección laboral. La falta de registro en la seguridad social les niega el acceso a una licencia por maternidad pagada, días por incapacidad, estancias infantiles para sus hijos o seguro de retiro. Además, muchas veces no reciben aguinaldo, no cuentan con acceso a instituciones de salud pública y tampoco pueden disfrutar vacaciones con sueldo pagado.

En resumen, las trabajadoras del hogar remuneradas siguen enfrentando grandes desafíos en cuanto al reconocimiento y respeto a sus derechos laborales. A pesar del avance legislativo logrado recientemente e instrumentos legales como la Ley Federal del Trabajo y el Convenio 189 de la OIT, aún hay una brecha significativa entre los derechos teóricamente establecidos y las condiciones reales en las que estas personas continúan trabajando. Es necesario generar conciencia sobre la importancia del trabajo doméstico y tomar acciones concretas para garantizar su protección laboral adecuada.

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