La importancia del voluntariado en la protección ambiental: el caso de Zapotitlán Salinas
La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) en Tehuacán enfrenta restricciones tanto en recursos como en personal, lo que limita su capacidad para cubrir todo el territorio por sí misma, según Alicia Noemí Hernández Mugártegui, encargada del despacho en Puebla.
Debido a estas limitaciones, la procuraduría depende en gran medida de los comités de vigilancia ambiental como herramienta fundamental para la protección del medio ambiente. Estos grupos de personas actúan como los "ojos y brazos" de la Profepa, extendiendo su capacidad de acción en el campo.
En Zapotitlán Salinas, 25 voluntarios se encargan de vigilar la región organizándose en diferentes turnos para mantener una cobertura durante todo el día.
Jaime Cortés Salas, miembro de la brigada, destacó que el trabajo es difícil debido a la oposición de algunas personas que no respetan las normas y a los riesgos asociados con la presencia de la delincuencia en la zona. A pesar de no tener autoridad para detener a los infractores directamente, han logrado reportar incidentes y realizar denuncias que han llevado a involucrados en saqueos ante las autoridades.
La delegada de Profepa en Puebla citó que el trabajo realizado en Zapotitlán Salinas ha sido crucial para conservar la Reserva de Biosfera gracias a la colaboración con los vigilantes voluntarios. Su labor ha mantenido alerta y activa a la procuraduría en esa zona.
