La historia de Aida Martínez: Una lucha contra la violencia y la injusticia en busca de la guarda-custodia de sus hijos.
Aida Martínez, como muchas mujeres, entregó todo a un hombre por amor: su tiempo, su cariño y hasta su dinero con el objetivo de crear un hogar estable. Sin embargo, su historia dio un giro inesperado cuando buscó una mejor calidad de vida para sus hijos y comenzó a estudiar y buscar mejores trabajos. A su ex pareja no le gustó esto y la hizo pagar todos los servicios de la casa que compartían, e incluso la corrió del hogar cuando decidieron ampliarlo.
Desde entonces, Aida ha demandado a este hombre por violencia familiar y pelea por la guarda-custodia de sus hijos. Sin embargo, las autoridades han beneficiado injustamente a este hombre sin argumentos sólidos.
Para Aida es difícil contar su historia ya que nunca se imaginó estar en una situación así. Sin embargo, quiere dar a conocer su caso para dejar un antecedente de la violencia que vivió y animar a más mujeres a alzar la voz contra situaciones similares.
Aida conoció a Guillermo en 1997 mientras estudiaba en el segundo año de licenciatura. A pesar de tener metas personales claras y querer continuar estudiando, decidió juntarse con él en una relación de unión libre. Poco después tuvieron su primer hijo y decidieron casarse legalmente en 2001.
A pesar de haber terminado su licenciatura e invertir tiempo en mejorar laboralmente, Guillermo no estaba contento con los avances profesionales de Aida e incluso se oponía a que ella continuara estudiando. Para él era suficiente que ella trabajara solo para apoyarlo económicamente.
Con esfuerzo constante, Aida logró hacer una maestría en su trabajo, a pesar de la desaprobación de su ex pareja. En 2009 tuvo a su segundo hijo y nunca dejó de prepararse para darles una mejor calidad de vida. También ayudaba económicamente con el negocio familiar, pero aún así Guillermo le exigía más dinero.
Finalmente, cuando terminaron de construir la casa que Aida había logrado gracias a su esfuerzo, Guillermo decidió que ella sería responsable de pagar todos los servicios del hogar. Esto generó una pelea importante que culminó con él echándola de la casa.
Aida relató cómo fue golpeada por Guillermo y sus familiares ese día, lo cual llevó a que se divorciaran y ella se llevara consigo a sus hijos. Sin embargo, este hombre amenaza con quitarle a los menores sin importar cómo los trata cuando van a visitarlo.
A pesar de haber gastado mucho dinero en abogados y estar cuatro años separada, Aida no ha logrado avanzar mucho en su caso judicial. Lucha por obtener la guarda y custodia total de sus hijos mientras considera una injusticia que las leyes sigan beneficiando al hombre violento.
El juez solo ha otorgado al hombre derechos limitados para ver a los niños cada 15 días sin proporcionar ninguna pensión alimenticia. Incluso pide que Aida brinde más apoyo económico adicional.
Aida hace pública su historia con el objetivo no solo de buscar justicia personal sino para llamar la atención sobre las mujeres trabajadoras como ella quienes son víctimas del abuso y aprovechamiento por parte hombres sin corazón ni consideración hacia ellas ni hacia sus hijos.
