El valor histórico y gastronómico de la tuna y el nopal en México

La comunidad de San Sebastián Villanueva, en el municipio de Acatzingo, se ha convertido en un referente para la transformación y valorización de la tuna y el nopal, dos productos emblemáticos de México. Los productores locales consideran que existe una deuda histórica con estas plantas y frutos, ya que son parte del simbolismo nacional pero no se les ha otorgado el reconocimiento que merecen.

En busca de darle mayor valor a la tuna, los productores están experimentando con nuevas variedades como las tunas amarillas y tricolores. Además, han incursionado en la creación de un destilado de tuna que podría llegar a competir con los famosos mezcales mexicanos.

La región de Acatzingo se destaca como uno de los principales productores tanto de tuna como nopal en todo México. En rendimiento por hectárea, ocupan el primer lugar del territorio mexicano con 18 toneladas producidas. Por otro lado, Puebla se posiciona en tercer lugar a nivel nacional en producción tanto de nopal como tunas.

Ante esta situación, los nopaleros y tuneros están pidiendo ser reconocidos y apoyados mediante políticas públicas eficientes para colocar a Puebla en los primeros lugares tanto en producción como valorización de estos productos. Omar Carpio Flores, director general del grupo "Agroproductores La Flor De Villanueva", tiene una visión clara: darle un valor agregado a estos productos mediante su transformación.

Según Omar Carpio Flores, estos productos representan no solo una fuente importante para la economía sino también son un reflejo del espíritu mexicano. Son resistentes y perseverantes, como los espinosos nopales, pero a la vez dulces y nobles en su interior. Además, son productos que requieren poca agua y tienen ventajas en cuanto a posibles contaminaciones.

A pesar de que en México se ha infravalorado la calidad de estos productos por su bajo precio, en Villanueva la mayoría de la producción se exporta a Canadá, Estados Unidos y Europa. Los extranjeros valoran el sabor único y reconocen el gran valor cultural de estos productos mexicanos.

El objetivo de Omar y otros productores es exaltar el nombre tanto del nopal como de las tunas. El nopal ha sido parte fundamental del territorio mexicano desde tiempos remotos y ambos fueron considerados sagrados debido a su importancia en la alimentación ancestral.

En este sentido, Omar enfatiza que existe una oportunidad única para generar empleo e impulsar el campo mexicano mediante estas plantas. La producción esperada de tunas para este año en Puebla es de 56 mil toneladas con un valor total estimado de 196 millones de pesos. Solo falta que las autoridades reconozcan esta oportunidad y apliquen políticas públicas acordes con el potencial de estos cultivos.

La innovación es clave para los productores como Omar Carpio Flores. Además del rescate del agua mediante técnicas ancestrales, están experimentando con nuevos colores y también planean lanzar al mercado un destilado hecho a base de tuna. Así buscan diversificar sus productos y ofrecer nuevas opciones al consumidor ávido por probar sabores tradicionales mexicanos.

En resumen, los productores de San Sebastián Villanueva luchan por darle reconocimiento al nopal y las tunas, productos emblemáticos de México que han sido infravalorados. Mediante la transformación y la innovación, buscan exaltar su valor y abrir nuevas oportunidades tanto en el mercado nacional como internacional.

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